Turismo Enológico y Gastronómico
Valle de Guadalupe, Baja California, se consolida como un destino imperdible para los amantes del buen vivir. Este oasis en el desierto, reconocido por su producción vinícola de alta calidad, ofrece una experiencia holística que combina gastronomía excepcional, hospedaje de primer nivel y un contacto directo con la naturaleza.
Ubicado en el corazón de Baja California, Valle de Guadalupe ha forjado una reputación envidiable como el epicentro del vino mexicano. El clima favorable, caracterizado por días soleados, noches frescas y la influencia marítima, contribuye a la producción de vinos excepcionales a partir de variedades como Nebbiolo, Tempranillo y Syrah. Más allá de la viticultura, la región se distingue por una creciente oferta gastronómica y hoteles de renombre, convirtiéndola en un destino ideal para una escapada memorable.
Entre las opciones de hospedaje destaca Casa Olivea, un hotel boutique laureado con una Estrella Michelin y una Estrella Verde por su restaurante "farm to table" y su compromiso con la sustentabilidad. Originalmente concebido como un destino deportivo, Casa Olivea ofrece una experiencia tranquila donde los huéspedes pueden disfrutar de sus canchas de pádel, su alberca y sus fogatas nocturnas, mientras degustan platillos elaborados con ingredientes frescos provenientes de su propio huerto.
En cuanto a experiencias vinícolas, Finca La Carrodilla es un referente por su enfoque sustentable y su respeto por la tierra. Sus visitantes pueden participar en recorridos por su huerto y disfrutar de catas en la terraza, con vistas panorámicas a los viñedos y maridajes con productos locales. Por otro lado, El Cielo, reconocido por su imponente arquitectura y la calidad de sus vinos, ofrece una amplia gama de experiencias que incluyen recorridos guiados y eventos especiales.



