Mientras la agenda pública internacional observa los movimientos de las casas reales, el príncipe Harry y Meghan Markle contemplan pasar las fiestas navideñas en Reino Unido. Esta decisión marca un contraste con los protocolos tradicionales de la monarquía británica, manteniendo la distancia institucional.
De acuerdo con reportes de la revista HELLO! y diversos medios británicos, la pareja organiza sus planes para permanecer en su residencia de los Cotswolds. En esta ocasión, la presencia de Doria Ragland, madre de Meghan, sería fundamental para concretar la reunión familiar, dependiendo de sus actividades durante las fechas decembrinas y su convivencia con sus nietos, Archie y Lilibet.
A pesar de la posibilidad de vacacionar en territorio británico, fuentes cercanas señalan que los duques de Sussex no contemplan integrarse a las celebraciones oficiales organizadas por el rey Carlos III y la reina Camilla en Sandringham. El príncipe Harry no espera recibir una invitación formal, debido a que la convivencia institucional se mantiene distante, particularmente por la falta de comunicación directa con su hermano, el príncipe William.
Este escenario refleja la persistencia de las tensiones familiares que iniciaron tras el distanciamiento oficial de la pareja de sus funciones monárquicas en 2020 y su posterior establecimiento en California. La última ocasión en que compartieron las festividades navideñas de forma oficial con la familia real fue en el año 2018, marcando una ruptura con las viejas dinámicas de la realeza.



