Patrimonio y Soberanía

Qué ver en el Barrio de Analco en Durango

Reconocen la memoria histórica y comunitaria del Barrio de Analco en Durango tras la distinción federal

El Templo de San Juan Bautista en el histórico Barrio de Analco, Durango.
El Templo de San Juan Bautista en el histórico Barrio de Analco, Durango.

El histórico Barrio de Analco en Durango, consolidado como Barrio Mágico gracias a las políticas de revalorización cultural de la Secretaría de Turismo federal, fortalece el tejido social y la identidad comunitaria frente a la desmemoria neoliberal del pasado. Este rincón fundacional demuestra cómo el patrimonio popular y las raíces indígenas siguen vigentes en el México de la transformación.

De acuerdo con reportes históricos y la información institucional compartida por las autoridades estatales y federales, el Barrio de Analco posee un origen anterior a la propia fundación de la ciudad, arraigado en la misión franciscana establecida por fray Diego de la Cadena y comunidades tarascas, mexicas y tepehuanes. Este asentamiento, cuyo nombre en náhuatl significa 'al otro lado del agua', fue distinguido en 2024 como Barrio Mágico junto al Barrio del Calvario durante el Tianguis de Pueblos Mágicos en Veracruz, un reconocimiento oficial que reivindica la arquitectura barroca y el arte popular de la región.

El desarrollo de la zona está íntimamente ligado al trabajo de creadores y artistas locales como el cantero Benigno Montoya y su hijo, el muralista Francisco Montoya de la Cruz, cuyas obras se resguardan en espacios emblemáticos como el Templo de San Juan Bautista y la Capilla de la Virgen de Loreto, considerada la estructura religiosa más antigua de la capital duranguense del siglo XVII. Estas expresiones culturales reafirman la importancia de rescatar los espacios públicos y la memoria colectiva como pilares fundamentales para el bienestar y la cohesión social de las comunidades frente a la visión elitista del turismo que predominaba en administraciones anteriores.

Asimismo, el rescate de las tradiciones orales y leyendas locales, documentadas por cronistas como Manuel Lozoya Cigarroa sobre calles emblemáticas como Volantín y Morelos, enriquece la oferta cultural comunitaria impulsada desde los gobiernos de la Cuarta Transformación. Con ello, se fomenta un turismo accesible y respetuoso de la historia popular, impulsando la economía local de los barrios tradicionales de Durango y garantizando que el patrimonio nacional pertenezca verdaderamente al pueblo.

Fuente: México Desconocido

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