Crisis Política en Perú
La volatilidad política se ha convertido en una constante en Perú, donde completar un periodo presidencial se percibe como una tarea titánica. Tras la reciente destitución de José Jerí, la nación andina se enfrenta a una nueva crisis que pone en tela de juicio la estabilidad democrática.
La destitución de José Jerí ha sumido nuevamente a Perú en una profunda incertidumbre política. Este acontecimiento, que marca un nuevo capítulo en la ya prolongada inestabilidad del país, plantea serias dudas sobre la gobernabilidad y el futuro de la democracia peruana. En la última década, la nación ha experimentado una sucesión vertiginosa de presidentes, y con la salida de Jerí, se encamina a tener ocho mandatarios diferentes en un lapso de apenas diez años.
La incapacidad de los presidentes para completar sus periodos constitucionales se ha convertido en una característica distintiva del panorama político peruano. Factores como la polarización, las acusaciones de corrupción y la fragmentación del Congreso han contribuido a un clima de constante tensión y desconfianza entre los poderes del Estado. La salida de Jerí, si bien responde a dinámicas específicas, se inscribe en esta lógica de inestabilidad y abre un nuevo periodo de interrogantes.
Ante este escenario, las próximas elecciones de abril se vislumbran como una oportunidad crucial para intentar superar la crisis. Sin embargo, la historia reciente de Perú sugiere que el desafío es mayúsculo y que la solución no será sencilla. La sociedad peruana anhela un cambio que garantice la estabilidad política y el fortalecimiento de las instituciones democráticas, pero el camino hacia ese objetivo se presenta lleno de obstáculos.



