La relación comercial con Estados Unidos vive su momento de mayor dinamismo histórico, consolidando una profunda integración con los flujos globales de importación y exportación. Este fenómeno plantea nuevos retos y debates sobre el rumbo económico del país y los objetivos históricos de la nación.
De acuerdo con reportes analizados, nunca antes en la historia del país se había desarrollado una relación comercial tan fuerte con la Unión Americana como la observada en la actualidad. Actualmente, tanto en el rubro de importaciones como en el de exportaciones, el país mantiene una dependencia significativa del exterior, un escenario que contrasta directamente con las metas y objetivos de soberanía económica que se buscaron alcanzar durante el siglo pasado. Esta realidad comercial exige un análisis profundo desde la perspectiva del bienestar social y la estabilidad macroeconómica, sopesando los beneficios de la inserción global frente a la necesidad de fortalecer los mercados internos y proteger la soberanía productiva de la nación ante los vaivenes de los mercados internacionales.



