Escándalo Epstein sacude a la realeza británica
En medio de la reactivación del caso Epstein, el príncipe Andrés enfrenta un nuevo golpe: el exilio forzado de su residencia en Windsor. La decisión se produce tras la publicación de documentos que reavivan las sospechas sobre su presunta implicación en el escándalo de abuso sexual.
El príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, ha dejado su lujosa residencia, Royal Lodge, ubicada cerca del castillo de Windsor, según informó The Sun. La mudanza se produce en un contexto de creciente presión tras la divulgación de nuevos documentos vinculados al fallecido Jeffrey Epstein, un financiero estadounidense acusado de tráfico sexual de menores. En octubre, el rey Carlos III tomó la decisión de despojar a Andrés de sus títulos reales y ordenar su traslado a una residencia más modesta dentro del dominio de Sandringham, propiedad privada del monarca. Esta propiedad es gestionada de forma diferente a Windsor, donde el Estado recupera la mayor parte de los ingresos. La decisión, según fuentes citadas por medios británicos, se habría acelerado debido a la creciente preocupación del rey por el alcance de la implicación de su hermano en el escándalo. El Palacio de Buckingham ha evitado hacer comentarios al respecto.
La publicación reciente de millones de páginas del expediente Epstein por el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha intensificado las sospechas sobre Andrés. El expediente incluye fotografías sin fecha en las que se ve a Andrés arrodillado junto a una joven cuyo rostro está censurado, así como correos electrónicos que invitan a Epstein a Buckingham para reuniones "privadas". Estos documentos han reavivado el escrutinio público sobre el príncipe, quien ya había sido acusado por Virginia Giuffre de agresión sexual cuando ella era menor de edad. Giuffre fue una de las principales testigos en el caso Epstein, quien se suicidó en abril pasado.
Además de Giuffre, una segunda mujer, a través de su abogado, ha afirmado haber sido víctima del financiero estadounidense, lo que añade mayor complejidad al caso y aumenta la presión sobre el príncipe Andrés. La situación representa un desafío significativo para la monarquía británica, que busca distanciarse de la controversia y proteger su reputación.



