Política Británica en Crisis
Un sismo sacude la política británica. Morgan McSweeney, jefe de gabinete del líder laborista Keir Starmer, presentó su dimisión tras la controversia generada por el posible nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington, avivada por sus vínculos con el fallecido pedófilo Jeffrey Epstein.
La dimisión de Morgan McSweeney, jefe de gabinete de Keir Starmer, líder del Partido Laborista británico, ha generado una fuerte conmoción en el Reino Unido. McSweeney admitió haber aconsejado el nombramiento de Peter Mandelson como embajador británico en Washington, una decisión que rápidamente levantó críticas debido a la relación pasada de Mandelson con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense acusado y convicto por delitos sexuales, incluido el tráfico de menores.
La cercanía entre Mandelson y Epstein, conocida desde hace años, resurgió con fuerza ante la posibilidad de que el primero representara al Reino Unido en Estados Unidos. Sectores de la opinión pública y dentro del propio Partido Laborista expresaron su profunda preocupación e indignación ante la idea de que alguien vinculado a una figura tan repulsiva como Epstein pudiera ostentar un cargo de tal relevancia. La presión política y mediática sobre McSweeney se intensificó, culminando en su renuncia.
La salida de McSweeney representa un duro golpe para Starmer y su equipo, a la vez que plantea interrogantes sobre el futuro de la política exterior británica y los criterios de selección para puestos diplomáticos de alto nivel. El Partido Laborista se enfrenta ahora al desafío de gestionar la crisis y restaurar la confianza del público, mientras se investiga a fondo el proceso de selección que llevó a la controvertida recomendación.



