Olimpiadas Invernales bajo la lupa ambiental
Los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 se enfrentan a crecientes protestas debido a las preocupaciones sobre su huella ambiental. Activistas y expertos señalan la tala de árboles, el consumo excesivo de agua y la dependencia de nieve artificial como problemas críticos que ponen en duda la sostenibilidad del evento.
La preparación para los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 ha desatado una ola de críticas y protestas por su presunto impacto ambiental. Grupos ambientalistas denuncian la tala masiva de árboles para la construcción de las sedes, el considerable gasto de agua para producir nieve artificial y la dependencia de esta última debido al derretimiento de la nieve natural, un fenómeno directamente relacionado con el cambio climático. Estas preocupaciones plantean serias interrogantes sobre la sostenibilidad del evento.
Uno de los puntos más controvertidos es la necesidad de generar nieve artificial. El académico Rodrigo Andrade, especialista en Gobernanza Climática, afirma que "si es necesario crear nieve artificial para los Juegos Olímpicos de Invierno, es porque el modelo en sí está fallando". Esta declaración subraya la paradoja de organizar un evento deportivo invernal que requiere la manipulación artificial del entorno debido a la escasez de recursos naturales.
La controversia en torno a Milano Cortina 2026 resalta un debate más amplio sobre el impacto ambiental de los grandes eventos deportivos. La necesidad de construir infraestructuras, el consumo de recursos y la generación de residuos plantean desafíos significativos para la sostenibilidad de estas competiciones y obligan a repensar el modelo actual para minimizar su huella ecológica.



