Aniversario Papal en México
Diez años después de la histórica visita del Papa Francisco a México, el eco de su presencia aún resuena. Del 12 al 17 de febrero de 2016, el Sumo Pontífice recorrió el país, marcando la séptima visita papal en 37 años, un hito en la relación entre la Iglesia Católica y México.
La visita del Papa Francisco generó altas expectativas en diversos sectores de la sociedad mexicana, tanto en el ámbito social como en el político. Sin embargo, a una década de distancia, persisten análisis que señalan que la visita quedó a deber en algunos aspectos. Uno de los señalamientos más recurrentes es la percepción de que el Papa no abordó con la suficiente contundencia la problemática de la corrupción durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. Asimismo, se criticó la ausencia de un encuentro formal con los familiares de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, un tema de profunda sensibilidad nacional.
Otra crítica constante se centra en la falta de un pronunciamiento más enfático sobre los feminicidios, un flagelo que azota a México. Igualmente, se lamentó la ausencia de un discurso público en territorio mexicano sobre la pederastia clerical, un tema que ha generado controversia y exigencias de transparencia en la Iglesia Católica a nivel global. Estos factores contribuyeron a que algunos sectores de la sociedad mexicana experimentaran una sensación de decepción ante la visita papal.
Es importante recordar que las visitas papales suelen estar enmarcadas en protocolos diplomáticos y religiosos que limitan la posibilidad de discursos confrontativos o críticas directas a los gobiernos de turno. Como regla general, los Papas no suelen realizar pronunciamientos que puedan interpretarse como una injerencia en los asuntos internos de los países que visitan. Sin embargo, la complejidad de la realidad mexicana y las altas expectativas generadas hicieron que la visita de Francisco fuera objeto de un escrutinio particularmente intenso.



