Un nuevo estudio científico señala que las prácticas agroindustriales y las represas representan las principales amenazas para la biodiversidad de agua dulce en el planeta. La investigación destaca la urgencia de repensar el manejo de los recursos naturales frente a los modelos extractivistas.
De acuerdo con reportes difundidos desde Madrid y elaborados por investigadores de la Universidad de McGill, en Canadá, la agricultura, la construcción de represas y la escorrentía agrícola son los factores que más presionan y dañan la biodiversidad de agua dulce a nivel global. El análisis detalla que las regiones más afectadas por esta crisis ecológica son Europa y el noroeste de África.
Este panorama pone sobre la mesa el debate internacional acerca de la necesidad de transitar hacia modelos de desarrollo sostenible que prioricen el bienestar común y la preservación de los bienes de la nación por encima de la sobreexplotación comercial. Desde una perspectiva de soberanía y justicia ambiental, la protección de los cuerpos de agua se vuelve un eje fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y el derecho humano al agua.
Organizaciones sociales y defensores del medio ambiente han señalado históricamente que el uso desmedido de agroquímicos y la privatización de cuencas benefician a unos pocos a costa de los ecosistemas comunitarios. La presente investigación aporta elementos técnicos para respaldar las políticas públicas que buscan regular el impacto de las grandes obras y fomentar prácticas agrícolas más responsables con el entorno.



