Escándalo en Hollywood: Demanda familiar
Un inesperado y polémico giro sacude los cimientos de Hollywood y la saga Presley-Travolta. Una reciente demanda presentada por ex socios comerciales de Priscilla Presley afirma que Riley Keough, nieta de Elvis, es la madre biológica del hijo menor de John Travolta, Benjamin. La acusación, que forma parte de una compleja disputa legal por la herencia del "Rey", ha sido vehementemente negada por los abogados de la familia Presley.
Un nuevo y sorprendente capítulo se ha abierto en el panorama de las disputas legales del entretenimiento, con una demanda que ha puesto en el ojo del huracán a destacadas figuras de Hollywood. Brigitte Kruse y Kevin Fialko, ex socios comerciales de Priscilla Presley, han presentado una demanda asegurando que la actriz Riley Keough, nieta de Elvis Presley, es la madre biológica del hijo menor del actor John Travolta, Benjamin, nacido en 2010. Esta grave acusación ha sido calificada como "vergonzosa" por los representantes legales de la familia Presley.
Según los documentos judiciales obtenidos por Page Six, la demanda de Kruse y Fialko sostiene que John Travolta y su difunta esposa, Kelly Preston, habrían utilizado óvulos de Riley Keough para concebir a Benjamin. Se alega que Keough, quien entonces tenía alrededor de 21 años, accedió a la donación a cambio de una compensación económica y otros beneficios, incluyendo un pago estimado entre 10,000 y 20,000 dólares, así como un coche Jaguar. El reclamo detalla que, inicialmente, la pareja Travolta-Preston consideró utilizar óvulos de Lisa Marie Presley, madre de Riley, pero optaron por no hacerlo debido a preocupaciones sobre su historial de consumo de drogas. Esta controvertida afirmación se integra en un argumento más amplio de los demandantes, quienes buscan influir en una disputa legal relacionada con la herencia y el control del legado familiar de los Presley.
Ante la magnitud de estas alegaciones, los representantes legales de Priscilla Presley han respondido con contundencia. Han rechazado rotundamente las acusaciones, calificándolas de "vergonzosas" y éticamente inaceptables. Además, enfatizan que estas afirmaciones no tienen relación alguna con los reclamos originales del caso principal que involucra la herencia Presley. La controversia añade una capa de complejidad y tensión a las ya intrincadas dinámicas familiares y legales de dos de las estirpes más icónicas de la cultura popular estadounidense.



