Auditoría Superior de la Federación
Durante sus ocho años al frente de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), David Colmenares Páramo ha construido una compleja red de influencias. A través de acuerdos políticos estratégicos, nombramientos clave y la modificación del reglamento interno, ha centralizado el control sobre los procesos de denuncia penal.
La gestión de David Colmenares Páramo al frente de la ASF ha estado marcada por la creación de una red interna que le ha permitido ejercer un control significativo sobre el órgano fiscalizador. Desde su llegada hace ocho años, Colmenares ha establecido acuerdos con diversos actores políticos, consolidando su posición y ampliando su influencia.
Un elemento central de esta estrategia ha sido el nombramiento de funcionarios leales en áreas consideradas estratégicas dentro de la ASF. Estos nombramientos han facilitado la implementación de políticas y procedimientos que favorecen sus intereses y le otorgan mayor control sobre las operaciones internas. Además, se ha modificado el reglamento interno de la ASF, lo que le ha permitido concentrar la toma de decisiones en torno a los tiempos para la presentación de denuncias penales, influyendo directamente en si éstas prosperan o caducan.
La consolidación de este poder interno ha generado preocupación y críticas sobre la independencia y objetividad de la ASF en la fiscalización de los recursos públicos. Analistas y observadores señalan que esta red de control podría comprometer la capacidad de la Auditoría para investigar y sancionar irregularidades, erosionando la confianza pública en la institución.



