El Negocio Redondo de la Red Colapsada
No es una fuga, es un insulto. Cada que hay bombeo, la calle Libertad se convierte en el «Acapulco de la Ruiz Cortines». Miles de litros de agua potable corren libremente hacia las calles Zaragoza y Xalapa, mientras la Oficina Operadora de CAEV y el Ayuntamiento se hacen «ojo de hormiga».
La «maña» ya se la saben todos: el «Pepe» parece haber entrado con la uña larga, abusando de obras de relumbrón que, sospechosamente, fallan a la primera de cambio. Dicen los que saben que ellos mismos crean el problema para luego venderse como la solución, en un ciclo de «reparaciones» que solo sirven para inflar las cuentas bancarias de unos cuantos.
Resulta ofensivo que, mientras el Alcalde se toma la foto, el agua que debería estar en los hogares de la cabecera municipal se pierda a un ritmo de cientos de litros por minuto. La respuesta de CAEV es nula, y la de Jorge Alanís es de un cinismo absoluto.
«Nos dicen que no hay presión, pero aquí el agua nos llega a los tobillos en la calle. ¿A quién quieren engañar? Ese ‘pelón’ solo vino a servirse con la cuchara grande», reclaman vecinos que ya no aguantan la negligencia de las autoridades.
Si el gordo te robó, agárrate que este nos dejará en calzones
La fuga no solo desperdicia el líquido; están destrozando el pavimento «dañado» en todas partes. Es el sello de la casa: obras de chocolate, cobradas como si fueran de oro.
La población exige que la autoridad competente deje de hacer caso omiso y actúe de manera inmediata. La falta de atención a estas fugas no solo agrava el desabasto general en el municipio, sino que también daña la infraestructura vial, generando baches y hundimientos en una zona que ya presenta un deterioro considerable, pese a los tramos recién pavimentados.
Redacción



