Congreso y equidad de género
A pesar de los discursos sobre paridad, la presencia femenina en puestos de alta jerarquía y salarios elevados en el Congreso sigue siendo minoritaria. Un análisis revela que figuras como Adán Augusto y Ricardo Monreal mantienen un círculo cercano predominantemente masculino.
Un reporte reciente ha puesto en evidencia una marcada disparidad de género en los puestos administrativos de mayor jerarquía dentro del Congreso, específicamente aquellos con salarios superiores a los 100 mil pesos mensuales. Los datos revelan que solo el 25% de estos cargos son ocupados por mujeres, lo que contrasta con el discurso político que promueve la equidad y el empoderamiento femenino.
El escrutinio público se ha centrado particularmente en los círculos de influencia de figuras clave como Adán Augusto y Ricardo Monreal. Según el análisis, el 75% de sus colaboradores más cercanos y de mayor confianza son hombres, lo que sugiere una falta de diversidad y oportunidades para las mujeres en sus equipos de trabajo. Esta situación plantea interrogantes sobre el compromiso real con la inclusión y la igualdad de género en las esferas de poder legislativas.
Esta revelación ha generado un debate sobre la necesidad de implementar políticas más efectivas que garanticen la participación equitativa de las mujeres en todos los niveles del Congreso. Se exige mayor transparencia en los procesos de selección y promoción, así como la adopción de medidas concretas para combatir el sesgo de género y fomentar una cultura organizacional más inclusiva.



