El costo de vida y la falta de acceso a la vivienda han encendido las calles de gran parte de Europa. La generación Z encabeza un descontento generalizado que cuestiona la capacidad de respuesta de las instituciones estatales.
Diversas naciones del continente europeo experimentan una intensa ola de movilizaciones sociales impulsada principalmente por la generación Z. Países como Francia, Italia, Bélgica, España, Portugal, Albania y Serbia registran protestas que, aunque con particularidades locales, comparten un trasfondo de profunda incertidumbre económica y descontento con la clase política.
En el caso específico de España, la presión ciudadana por conseguir una vivienda asequible confluye este fin de semana con una importante manifestación en Madrid convocada en defensa de las pensiones públicas. Estas movilizaciones ocurren en un momento político delicado, marcado por una precampaña electoral y un intenso debate nacional sobre la sostenibilidad futura de las prestaciones sociales.
Especialistas señalan que este fenómeno refleja una ruptura entre las expectativas de las nuevas generaciones y una realidad caracterizada por el deterioro constante de los servicios públicos. La falta de soluciones efectivas por parte de los gobiernos tradicionales alimenta una indignación que amenaza con mantenerse latente en el escenario político europeo.



