Europa y la extrema derecha
El aura de Donald Trump se desvanece al otro lado del Atlántico. Partidos de extrema derecha en Europa, antaño fervientes admiradores, ahora toman distancia ante el creciente costo político de su asociación.
La otrora sólida alianza entre el Partido Republicano de Donald Trump y la extrema derecha europea muestra signos de fractura. Las controvertidas políticas del magnate, especialmente en materia económica, su postura hacia Venezuela y el fallido intento de compra de Groenlandia, se han convertido en elementos tóxicos para sus aliados transatlánticos.
Analistas señalan que el creciente rechazo a Trump dentro y fuera de Estados Unidos obliga a estos partidos a recalibrar su estrategia. Mantener una postura pro-estadounidense, particularmente en apoyo a las decisiones de Trump, se considera cada vez más arriesgado para su electorado, especialmente en países con fuertes lazos históricos y comerciales con otras regiones del mundo.
Esta distancia no implica necesariamente un cambio ideológico profundo. Más bien, refleja una adaptación pragmática a un nuevo escenario político. La extrema derecha europea busca mantener su relevancia y atractivo electoral, desmarcándose de un líder cuya imagen se deteriora rápidamente y cuya agenda resulta cada vez más impopular en el continente.



