Censura en CBS y El Salvador
Una controversia editorial sacude a la cadena televisiva CBS tras revelarse que su nueva editora, Bari Weiss, habría intervenido para modificar un segmento del aclamado programa “60 Minutes”. El objetivo de estas modificaciones, según diversos medios, sería encubrir presuntos abusos cometidos por Estados Unidos en El Salvador, desatando una ola de críticas y cuestionamientos sobre la independencia periodística.
La cadena televisiva CBS se encuentra en el ojo del huracán mediático tras las acusaciones de censura que pesan sobre su recién nombrada editora, Bari Weiss. De acuerdo con informes divulgados por diversos medios estadounidenses, Weiss habría solicitado cambios significativos a un segmento del influyente programa "60 Minutes", con la presunta intención de mitigar o encubrir abusos perpetrados por Estados Unidos en El Salvador. Esta situación ha generado un debate sobre la independencia editorial y los límites de la intervención en contenidos periodísticos de alto perfil.
El episodio en cuestión, programado para el domingo, ha sido objeto de una intensa revisión por parte de la nueva editora, quien, según las fuentes citadas, habría ejercido presión para modificar la narrativa original del reportaje. "60 Minutes", un referente en el periodismo de investigación de la televisión estadounidense, es conocido por su rigurosidad y por abordar temas sensibles, lo que hace que cualquier intento de alteración sea percibido con particular preocupación dentro del gremio y entre la audiencia, poniendo en entredicho la credibilidad del programa.
Las alegaciones sugieren que las intervenciones de Weiss estarían directamente relacionadas con la protección de la imagen de Estados Unidos frente a posibles señalamientos de violaciones de derechos humanos o acciones cuestionables en el país centroamericano. La información original sobre este incidente fue inicialmente difundida por el medio SinEmbargo MX, haciendo referencia a los reportes de otros portales de noticias en Estados Unidos, lo que subraya la resonancia transnacional de esta polémica y el escrutinio sobre las prácticas editoriales en los grandes conglomerados mediáticos a nivel global.



