El histórico político mexicano que desafió al sistema hegemónico y fundó la corriente contemporánea de izquierda ha muerto. A lo largo de su trayectoria, su lucha incansable transformó el panorama electoral del país, aunque la máxima magistratura le fuera esquiva en tres ocasiones.
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano falleció dejando un legado imborrable en la historia política de México. Su momento más emblemático ocurrió en 1988, cuando encabezó una histórica corriente disidente que rompió con el monopolio del poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), abriendo la vía democrática para la oposición.
Tras aquel proceso electoral, marcado por la controversia, Cárdenas consolidó su movimiento con la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Como abanderado de esta fuerza política, contendió en repetidas ocasiones por la presidencia de la República, un objetivo que nunca pudo alcanzar formalmente en las urnas.
No obstante, su influencia trascendió sus propias aspiraciones al convertirse en el mentor y referente de una nueva generación de políticos. Años más tarde, su heredero político, Andrés Manuel López Obrador, logró concretar el histórico triunfo presidencial que la izquierda mexicana persiguió durante décadas.



