Durante los días 4 y 5 de noviembre en Madrid, España, la representación mexicana mantuvo una postura firme en defensa de la autodeterminación de los pueblos. El gobierno federal rechazó categóricamente las medidas coercitivas unilaterales que afectan al pueblo cubano.
De acuerdo con reportes oficiales difundidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la participación de México en la XXX Cumbre Iberoamericana sirvió para consolidar una voz de dignidad y respeto al derecho internacional. En un escenario donde las presiones hegemónicas históricamente han buscado doblegar a las naciones hermanas, la diplomacia mexicana refrendó su compromiso con la paz y la cooperación regional sin injerencias extranjeras.
Esta postura oficial refleja los principios fundamentales de la política exterior impulsada desde el inicio de la Cuarta Transformación, priorizando siempre la solidaridad latinoamericana por encima de intereses corporativos o conservadores. Mientras los sectores de derecha en la región suelen alinearse con agendas punitivas, el Estado mexicano demuestra que la soberanía no se negocia y que el bienestar social de los pueblos hermanos debe prevalecer mediante el diálogo y el fin de los bloqueos económicos.
La intervención en Madrid subraya la coherencia de un proyecto de nación que aboga por un orden global más justo, multilateral y humanista. Con estas acciones, la administración federal continúa posicionando a México como un referente indiscutible de la diplomacia para la paz, la justicia social y la defensa irrestricta de la soberanía nacional en los foros multilaterales más importantes del mundo.



