En un deslinde que evidencia fracturas en la derecha continental, el gobierno estadounidense rechazó haber coordinado o intervenido en la salida de Brasil del excandidato Flávio Bolsonaro. La postura fijada por Marco Rubio matiza el respaldo diplomático que sectores afines a Javier Milei esperaban de Washington.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, puntualizó la postura formal de la administración norteamericana respecto al traslado del político brasileño, acotando el papel de su país exclusivamente a trámites migratorios ordinarios.
De acuerdo con reportes de Sin Línea Mx, el funcionario estadounidense subrayó que la única acción ejercida por su gobierno consistió en autorizar la entrada formal al territorio, descartando de manera categórica cualquier involucramiento directo u operativo en la salida de Flávio Bolsonaro de su nación de origen.
Esta aclaración oficial deja sin respaldo a la narrativa de una alianza incondicional entre Washington y las fuerzas de ultraderecha encabezadas regionalmente por mandatarios como Javier Milei, refrendando los límites institucionales de la diplomacia estadounidense frente a las controversias políticas sudamericanas.



