Seguridad Social para Plataformas
La integración de repartidores de plataformas al IMSS, celebrada como un avance, revela una disparidad de género. Mujeres trabajadoras denuncian que, para acceder a la seguridad social, deben laborar jornadas extenuantes debido a un sistema de cálculo que minimiza sus ingresos reales.
La reciente reforma que buscaba brindar seguridad social a repartidores y conductores de plataformas digitales afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha generado consecuencias no deseadas para muchas mujeres. A pesar de la intención de saldar una deuda histórica con este sector, la implementación del programa las ha enfrentado a jornadas laborales más extensas, mayor presión económica y una incertidumbre constante sobre su elegibilidad para el beneficio.
Según un reporte publicado por Expansión, aunque las mujeres representan solo el 10% de la fuerza laboral en estas plataformas, deben generar hasta un 147% más de ingresos en comparación con el periodo previo a la reforma para alcanzar el umbral que les permita acceder a la afiliación plena al IMSS. Este incremento se traduce en la necesidad de duplicar el tiempo de conexión a las aplicaciones y extender los turnos laborales, superando con creces las ocho horas diarias habitualmente consideradas como jornada completa. El problema central reside en la metodología de cálculo del ingreso, donde opera un "factor de exclusión" que reduce significativamente el monto reconocido por el sistema.
Este "factor de exclusión" puede llegar a descontar hasta el 60% del ingreso bruto al momento de determinar el umbral de acceso al IMSS. Un ejemplo ilustrativo es el de una repartidora en motocicleta que percibe aproximadamente 16,950 pesos brutos mensuales, pero que, debido a la exclusión del 50% de sus ingresos durante los primeros tres meses, termina cotizando con una base de apenas 8,475 pesos. Verónica Álvarez, conductora e integrante del colectivo Lady Drivers en Guadalajara, señaló a Expansión que esta situación obliga a las mujeres a trabajar entre 12 y 14 horas diarias. Incluso con este esfuerzo adicional, el acceso a la seguridad social no está garantizado. Álvarez relata haber cumplido el requisito solo una vez, en diciembre, un mes caracterizado por tarifas más altas y mayor demanda. En enero, volvió a quedar fuera del sistema.



