Una investigación de once meses sobre el devastador incendio en un complejo de Tai Po concluyó que tanto la constructora como el Gobierno tienen responsabilidad en los hechos. Las pesquisas determinaron que la empresa falló en la supervisión y las autoridades ignoraron múltiples alertas previas.
Un lapidario informe forense dado a conocer tras once meses de exhaustivas investigaciones determinó la culpabilidad compartida entre la iniciativa privada y las instituciones gubernamentales en el incendio ocurrido en un complejo habitacional de la zona de Tai Po, en Hong Kong. Según los hallazgos de las pesquisas, la empresa constructora incurrió en negligencia debido a sus deficientes supervisiones durante el desarrollo de la obra, lo que dejó vulnerables las instalaciones ante siniestros.
El documento también señala una grave omisión por parte de las autoridades locales. De acuerdo con los peritos, el Ejecutivo desoyó de manera sistemática los repetidos llamados preventivos emitidos antes de que ocurriera la tragedia, lo que habría evitado la magnitud de los daños materiales y humanos en el sector residencial.
Ante la contundencia de las conclusiones presentadas por el equipo investigador, el jefe del Gobierno de Hong Kong, John Lee, asumió públicamente la responsabilidad institucional derivada del incidente. Durante su comparecencia, el mandatario ofreció una disculpa oficial a los afectados y prometió revisar los protocolos de supervisión para garantizar que una falla de esta naturaleza no vuelva a repetirse en la región.



