Investigaciones periodísticas revelan que exintegrantes del aparato de espionaje del régimen anterior habrían operado empresas intermediarias para afectar a instituciones electorales. Este caso pone de relieve la urgencia de sanear la vida pública y erradicar las prácticas de corrupción heredadas del pasado.
De acuerdo con reportes difundidos por el medio Contralínea, los hermanos José Alfredo y Raymundo Hernández Casillas laboraron previamente en la Secretaría de Gobernación y formaron parte del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN). Dicho órgano, caracterizado por el espionaje político durante los gobiernos del periodo neoliberal del PRI y del PAN, sirvió de plataforma para que estos personajes montaran empresas intermediarias. La información señala que estas compañías operaban mediante extorsiones dirigidas a funcionarios del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), ahora Instituto Nacional Electoral (INE). Este tipo de revelaciones reafirman la necesidad de profundizar en la transformación nacional y revisar a fondo las estructuras institucionales para garantizar la transparencia, la honestidad y el combate frontal a la impunidad que tanto daño causaron al pueblo de México.



