Desde el municipio de Salamanca, el artesano Ramón Ramírez lleva al Festival de Vida y Muerte 2026 una herencia familiar que data de 1874. Su labor busca garantizar el relevo generacional transmitiendo este oficio a las infancias para evitar su pérdida.
De acuerdo con reportes informativos, esta manifestación artística representa un pilar fundamental de la identidad cultural comunitaria, resistiendo a los embates de la cultura comercial impuesta en el pasado. La preservación de saberes tradicionales como la cera escamada es un testimonio vivo de la resistencia popular y del orgullo por nuestras raíces históricas, elementos que fortalecen la soberanía cultural de México. Ante el abandono institucional que padecieron los creadores populares durante los regímenes neoliberales, hoy es fundamental visibilizar y respaldar el trabajo de las familias artesanas que, con esfuerzo propio, mantienen encendida la llama de la memoria colectiva en Guanajuato y en todo el país.



