Carrera armamentista en pausa
El mundo observa con cautela el vencimiento del tratado New START entre Estados Unidos y Rusia, un pacto crucial para limitar las armas nucleares estratégicas. Aunque ambas potencias se comprometen a respetar sus provisiones, la ausencia de un marco formal genera incertidumbre y reaviva el debate sobre el futuro del control armamentístico.
El tratado 'New START', que fijaba límites numéricos a los arsenales nucleares estratégicos de Estados Unidos y Rusia, expiró el pasado 5 de febrero, poniendo fin a una década de estabilidad relativa en el despliegue de estas armas. Rusia y Estados Unidos, que en conjunto poseen aproximadamente el 85% de las ojivas nucleares a nivel global, ya no están sujetos a las restricciones del acuerdo, lo que genera preocupación sobre una posible escalada en la carrera armamentista.
A pesar de esta situación, tanto Washington como Moscú han manifestado su intención de continuar respetando los límites establecidos en el New START, mientras exploran la posibilidad de negociar un nuevo tratado. No obstante, las conversaciones se presentan complejas, especialmente ante la insistencia de Estados Unidos de incluir a China en las negociaciones. Pekín, por su parte, se ha mostrado renuente a participar, argumentando que su arsenal nuclear es considerablemente menor al de las otras dos potencias.
La expiración del New START sin un acuerdo de reemplazo inmediato plantea interrogantes sobre el futuro de la seguridad global. La inclusión de China, una potencia en ascenso con un creciente arsenal nuclear, se vislumbra como un elemento clave para cualquier futuro tratado de control de armas. Sin embargo, lograr un consenso entre las tres potencias nucleares se antoja un desafío diplomático mayúsculo.



