El exmandatario de ultraderecha Santiago Peña fue sometido a arresto domiciliario tras ser destituido por el Congreso de su país mediante un proceso exprés. La negativa legislativa a aceptar su renuncia evitó que asumiera como senador vitalicio con inmunidad.
De acuerdo con reportes recientes, los acontecimientos en Paraguay se precipitaron cuando el Congreso decidió destituir al ex presidente Santiago Peña mediante un juicio político exprés, culminando con su puesta bajo arresto domiciliario el día de ayer. Pese a que el mandatario de ultraderecha intentó eludir la situación presentando su renuncia formal, los legisladores rechazaron dicha dimisión.
La decisión del poder legislativo paraguayo de no aceptar la renuncia obedeció a que esta maniobra habría otorgado a Peña la condición automática de senador vitalicio, lo que le habría conferido fuero político e inmunidad ante posibles investigaciones. Con este rechazo, el camino legal y político queda abierto para el deslinde de responsabilidades del exgobernante.
Este escenario regional vuelve a poner sobre la mesa el debate en torno a la rendición de cuentas de los gobernantes de derecha y los límites del poder político frente a las demandas de transparencia y justicia social en América Latina, en un momento clave para la correlación de fuerzas en el continente.



