Diferencias y similitudes históricas en LATAM
Mientras la tensión geopolítica crece en torno a Venezuela y la administración Trump intensifica su ofensiva contra el régimen de Nicolás Maduro, muchos se preguntan si la historia reciente de intervenciones estadounidenses en la región ofrece algún paralelismo. Sin embargo, un examen minucioso de los hechos históricos de la invasión de Panamá en 1989 y la situación actual con Caracas revela contrastes significativos que merecen una detallada consideración.
La política exterior de Estados Unidos hacia América Latina ha sido históricamente un campo fértil para el debate y la comparación, especialmente cuando se trata de episodios que involucran presión o intervención. Ante la escalada de la ofensiva diplomática y económica de la administración Trump contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, la pregunta sobre su similitud con eventos pasados, como la invasión de Panamá en 1989, emerge con fuerza. No obstante, un repaso pormenorizado a los acontecimientos históricos de la 'Operación Causa Justa' y la coyuntura actual en Caracas permite apreciar marcadas diferencias.
En 1989, la invasión de Panamá por parte de Estados Unidos, conocida como 'Operación Causa Justa', fue una intervención militar directa. Los objetivos declarados incluían proteger vidas de ciudadanos estadounidenses, defender la democracia, combatir el narcotráfico y capturar al general Manuel Antonio Noriega, quien enfrentaba acusaciones por tráfico de drogas en tribunales estadounidenses. Esta operación implicó el despliegue de aproximadamente 27,000 soldados, culminando con el derrocamiento y la posterior captura de Noriega. La justificación se fundamentó en incidentes específicos y la percepción de un régimen dictatorial que representaba una amenaza inmediata para los intereses de Washington y la estabilidad regional.
Por contraste, la estrategia de la administración Trump hacia Venezuela se ha caracterizado por una 'ofensiva' multidimensional que, hasta la fecha, ha evitado la acción militar directa. Esta estrategia ha priorizado sanciones económicas severas dirigidas a la industria petrolera y figuras clave del régimen de Maduro, junto con un robusto apoyo diplomático a la oposición liderada por Juan Guaidó, reconocido por Washington y decenas de países como presidente interino legítimo. El enfoque se ha centrado en la presión económica y política para buscar una transición democrática sin la necesidad de una intervención armada, a pesar de las recurrentes declaraciones sobre tener 'todas las opciones sobre la mesa'. Los esfuerzos actuales buscan un cerco internacional y una asfixia económica para forzar un cambio de liderazgo en Caracas.



