Crisis en la isla caribeña
Cuba se encuentra al borde del abismo económico, asediada por apagones interminables y una severa escasez de combustible. El régimen de Miguel Díaz-Canel lucha por mantenerse a flote en medio de un panorama desolador, marcado por el endurecimiento del bloqueo estadounidense.
La isla caribeña enfrenta una de sus peores crisis energéticas en décadas, con apagones prolongados que afectan la vida diaria de los ciudadanos. La escasez de combustible ha obligado al gobierno a implementar medidas de emergencia, tales como la reducción de la semana laboral en el sector público, el cierre temporal de hoteles y severas restricciones en la venta de carburantes a la población. Estas medidas drásticas buscan paliar la falta de suministro energético, pero generan incertidumbre y malestar social.
Según declaraciones del gobierno cubano, el endurecimiento del bloqueo petrolero por parte de Estados Unidos ha exacerbado la crisis, dificultando la importación de crudo y sus derivados. La dependencia de la isla del petróleo extranjero la hace particularmente vulnerable a las fluctuaciones geopolíticas y las sanciones económicas. Expertos como Ricardo Torres, doctor en Ciencias Económicas, han analizado la situación en medios internacionales como France 24, destacando la fragilidad de la economía cubana ante este escenario.
Las consecuencias de la crisis energética se extienden a diversos sectores, afectando el transporte público, el funcionamiento de hospitales y el desarrollo de actividades académicas en universidades. La situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del régimen cubano a largo plazo, especialmente ante la disminución de ingresos provenientes del turismo, otro pilar fundamental de la economía nacional.



