Siempre nos han dicho que el gorro es fundamental
Una de las prendas más comunes durante la época de frío es el gorro. Para algunos se trata de mucho más de un accesorio e incluso puede ser aún más importante que los guantes. Y es que existe la creencia de que una gran parte del calor corporal se es...
Una de las prendas más comunes durante la época de frío es el gorro. Para algunos se trata de mucho más de un accesorio e incluso puede ser aún más importante que los guantes. Y es que existe la creencia de que una gran parte del calor corporal se escapa por la cabeza , pero ¿qué tanto hay de verdad en eso? Que perdemos calor corporal cuando llevamos la cabeza descubierta no es falso, pero sí lo es el porcentaje. Es común escuchar a gente hablar de un 40% o 50% , pero la verdad es que el cuerpo no se enfría tanto por no usar gorro, de hecho no se enfría más de lo que lo haría si no usáramos guantes. ¿Por qué se dice que perdemos casi la mitad del calor corporal por la cabeza? Para entender de dónde viene esta creencia hay que echar un vistazo al Manual de Supervivencia de Estados Unidos de 1970. En esa década se realizó un curioso experimento con sujetos que fueron expuestos al frío extremo vestidos con un traje de supervivencia ártica que les cubría todo el cuerpo, excepto la cabeza. Cuando los investigadores midieron la pérdida de calor de los sujetos, encontraron que la mayor parte se escapaba, cómo no, por la única parte del cuerpo que estaba descubierta. Esto dio pie a la falsa creencia de que casi todo el calor corporal se desprendía por esa parte. Sin embargo, estudios posteriores se han encargado de demostrar lo contrario. El fenómeno se ha replicado incluso con nadadores en agua fría utilizando trajes de neopreno y midieron la pérdida de calor cuando tenían la cabeza sumergida y cuando esta emergía del agua. La conclusión: la pérdida de calor es proporcional a la superficie de piel expuesta al frío, y en el caso de los adultos la cabeza representa solo el 7% de la superficie corporal . Como en todo, hay excepciones Para toda regla, siempre hay una excepción, y en este caso la excepción son los bebés. Como sabemos, la cabeza de un recién nacido es enorme con respecto al resto de su cuerpo. En otras palabras: su cráneo ocupa una superficie corporal mayor que en los adultos. Esto hace que la cantidad de calor que pierde un bebé por la cabeza es mucho mayor que en otra parte de su cuerpo. De acuerdo con un estudio de 1981 , los recién nacidos a término (es decir, aquellos que nacen después de nueve meses de gestación) se benefician de un gorro aislante, pues este reduce la pérdida de calor total en un 75% y el consumo de oxígeno en un 85% . En entornos de bajos recursos o en bebés de bajo peso, el uso de gorros de lana se asocia con menor riesgo de hipotermia. Sin embargo, hay que tener cuidado con abrigar de más a los bebés. Pues recién nacidos a término y sanos que se encuentren en habitaciones calientes o practicando el método de piel con piel, llevar gorro no les aporta ningún beneficio extra. De hecho, el exceso de abrigo puede ocasionar sobrecalentamiento . La verdadera razón para proteger la cabeza del frío Ahora que hemos desmontado este mito, es hora de hablar de las verdaderas razones para proteger la cabeza del frío. Y es que esta parte del cuerpo, especialmente la cara y el cuero cabelludo, son zonas de poco aislamiento graso o muscular en comparación con otras partes del cuerpo. Además tienen muchos vasos sanguíneos y receptores térmicos en la superficie : es decir, son más sensibles al frío. Es por eso que cuando no llevamos la cabeza descubierta durante el invierno nos sentimos mucho más incómodos . No obstante, aunque es útil, no es más funcional que llevar unos buenos guantes o una bufanda. - La noticia Siempre nos han dicho que el gorro es fundamental contra el frío. La realidad es que no es más importante que unos guantes fue publicada originalmente en Xataka México por Luis Ángel Márquez Flores .



