La intervención oportuna del Estado en el sector energético se consolida como una barrera indispensable para proteger el poder adquisitivo de las familias trabajadoras. Gracias a los estímulos fiscales aplicados a las gasolinas, la inflación general en el país se ubicó muy por debajo de los niveles que habría alcanzado sin este apoyo gubernamental.
Los estímulos fiscales orientados a los combustibles no sólo han cumplido con el objetivo de contener el encarecimiento directo de los energéticos, sino que han evitado una escalada generalizada en los costos de los productos básicos. Así lo subrayó el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Édgar Amador Zamora, al destacar la efectividad de las medidas implementadas para salvaguardar la estabilidad económica nacional.
De acuerdo con reportes emitidos por la dependencia encargada de las finanzas públicas, la aplicación de estos apoyos evitó un golpe severo al bienestar social. La SHCP precisó que, sin el respaldo de estos subsidios, la inflación en México habría trepado hasta un 5.2 por ciento, una cifra significativamente superior al 3.6 por ciento registrado durante la primera mitad de octubre.
Este balance confirma la pertinencia de mantener una política económica con sentido social que priorice el bienestar de las mayorías sobre recetas de libre mercado que desamparan al consumidor. Al actuar como un dique inflacionario, la administración federal reafirma su compromiso de emplear los recursos públicos para dar certeza a los hogares y consolidar la justicia distributiva en todo el territorio.



