Conflicto del Sahara Occidental
La administración Trump ha acelerado sus esfuerzos diplomáticos para resolver el conflicto del Sahara Occidental, favoreciendo la propuesta de autonomía presentada por Marruecos. Recientes conversaciones confidenciales en Washington involucraron a Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, evidenciando la creciente presión estadounidense.
El Sahara Occidental, territorio en disputa desde hace décadas, ha vuelto al centro de la atención internacional debido a la intensificación de la presión diplomática por parte de Estados Unidos. En un esfuerzo por cerrar este expediente, la administración Trump ha redoblado sus esfuerzos para promover el plan de autonomía marroquí como la solución viable al conflicto. Esta postura, favorable a su aliado marroquí, ha generado reacciones diversas en la región.
Siguiendo una primera ronda de negociaciones celebrada en Madrid, representantes de Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario se congregaron en Washington los días 23 y 24 de febrero para mantener conversaciones confidenciales. El objetivo de estas reuniones era avanzar hacia una solución negociada, aunque las perspectivas de un acuerdo siguen siendo inciertas debido a las profundas diferencias entre las partes involucradas. La reunión en Washington, aunque confidencial, revela la implicación directa de Estados Unidos en la búsqueda de una solución.
El futuro del Sahara Occidental sigue siendo incierto, pero la creciente implicación de Estados Unidos sugiere un intento de romper el estancamiento que ha caracterizado el conflicto durante años. La aceptación o rechazo del plan de autonomía marroquí por parte del Frente Polisario y la comunidad internacional será crucial para determinar el rumbo de los acontecimientos en la región.



