Tragedia climática en Minas Gerais
La esperanza se aferra a cada rescate mientras el temor se cierne nuevamente sobre el sureste de Brasil. Tras la pausa momentánea, las lluvias torrenciales regresan, complicando las labores de búsqueda de los 13 desaparecidos y aumentando el número de evacuados por el devastador temporal que ya cobró 55 vidas en Minas Gerais.
El estado de Minas Gerais, en Brasil, vive momentos de angustia ante la reanudación de las intensas lluvias que azotan la región desde el pasado lunes. Equipos de rescate, junto con vecinos, retomaron ayer la búsqueda de los 13 desaparecidos, en medio de una atmósfera de aprehensión por la posibilidad de nuevos deslizamientos e inundaciones. Las tormentas, caracterizadas por cantidades inusitadas de agua, han provocado inundaciones repentinas, derrumbes de edificaciones y deslizamientos de tierra que sepultaron a decenas de personas, principalmente en los municipios de Juiz de Fora y Ubá.
La magnitud de la catástrofe ha obligado a más de 5 mil personas a abandonar sus hogares en la región, buscando refugio en albergues temporales o casas de familiares. Las autoridades locales, en coordinación con el gobierno federal, han desplegado recursos para asistir a los damnificados, incluyendo alimentos, agua potable y atención médica. Sin embargo, la persistente lluvia dificulta las labores de rescate y aumenta el riesgo de nuevas tragedias.
Las previsiones meteorológicas no son alentadoras, anticipando más precipitaciones durante el fin de semana. Esta situación genera un clima de incertidumbre y zozobra entre la población, que teme que la situación se agrave aún más. La prioridad actual es la búsqueda y rescate de los desaparecidos, así como la atención y el auxilio a los miles de damnificados por esta devastadora catástrofe natural.



