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¿Por qué la mariposa monarca también pudo ser la mascota del mundial?

¿Por qué la mariposa monarca también pudo ser la mascota del mundial?

Por Notichairo23 de mayo de 2026
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¿Por qué la mariposa monarca también pudo ser la m

La mariposa monarca es el animal representativo de América del Norte por excelencia. Por primera vez en la historia, tres países de esta región del mundo se repartirán la sede de un Mundial. Habría sido increíble que se designara como mascota a un sí...

La mariposa monarca es el animal representativo de América del Norte por excelencia. Por primera vez en la historia, tres países de esta región del mundo se repartirán la sede de un Mundial. Habría sido increíble que se designara como mascota a un símbolo que representara a los tres y cada uno pudiera reclamar como propio. México, Estados Unidos y Canadá buscaron mascotas de aquí y de allá para la Copa del Mundo de 2026 , sin embargo, la mariposa monarca es la única criatura que puede llamar hogar a las tres naciones, cada una en una etapa distinta de su vida. Es un insecto de poco más de un gramo que une un continente entero con sus alas. Nace en Canadá o en el norte de Estados Unidos, crece y se reproduce mientras baja por las planicies estadounidenses y termina hibernando en los bosques de oyamel del centro de México . Ninguna otra especie del torneo tiene un pasaporte tan completo. Déjanos contarte cómo es ese viaje y dónde puedes presenciarlo en cada tramo de la ruta. Mariposa monarca: un viaje que ninguna termina Lo más asombroso de la migración monarca es que ninguna mariposa completa la ruta entera . El recorrido se hace por relevos, como una carrera transgeneracional. En primavera, las monarcas que pasaron el invierno en México emprenden el regreso hacia el norte. Ponen sus huevos sobre las hojas del algodoncillo en el sur de Estados Unidos. Ahí termina su historia. De esos huevos surge una nueva generación que vuela un tramo más al norte, se reproduce y muere. En el verano avanzan hasta alcanzar los pastizales de Canadá y del norte de Estados Unidos, siguiendo el calendario con el que va madurando el algodoncillo a lo largo del camino. Cada una de esas mariposas de relevo vive apenas de tres a cinco semanas. Pero en la transición del verano al otoño nace una generación diferente, capaz de vivir hasta ocho o nueve meses. Los científicos la llaman la supergeneración , y a veces la generación Matusalén . Es la que hará sola el viaje largo: bajará desde el sur de Canadá hasta los bosques del centro de México, hibernará todo el invierno y emprenderá el regreso al norte la primavera siguiente. Aquí ocurre el milagro. La mariposa que llega a hibernar a México nunca antes estuvo en esos bosques . Es tataranieta de la que salió de ahí el año pasado. Y aun así encuentra el mismo rincón de oyamel donde se posaron sus antepasados, guiada por la posición del sol y, según se piensa, por el campo magnético de la Tierra. Una brújula heredada en los genes. Huevo, oruga, crisálida y alas El ciclo de vida de la monarca pasa por cuatro etapas, y todas dependen de una sola planta: el algodoncillo. La hembra deposita sus huevos, diminutos, uno por uno, sobre las hojas de esta planta. De ellos sale una oruga rayada de amarillo, negro y blanco que come algodoncillo sin descanso. Esa dieta tiene un truco: la planta contiene sustancias tóxicas que la oruga acumula en su cuerpo y conserva ya de adulta, lo que la vuelve venenosa para casi cualquier depredador. Los colores llamativos de la oruga y de la mariposa son una advertencia: probarme te hará daño . Cuando la oruga alcanza su tamaño, forma una crisálida verde con puntos dorados. Dentro ocurre la transformación: al cabo de unos días emerge la mariposa adulta, que despliega y seca sus alas antes de su primer vuelo. El algodoncillo es, entonces, el único lugar donde la monarca pone huevos y el único alimento de sus orugas. Sin esa planta no hay mariposa, y por eso su desaparición en los campos de Norteamérica es la mayor amenaza para la especie . Canadá: el punto de partida En los veranos canadienses, la monarca se deja ver en casi todas las provincias, y abunda donde crece el algodoncillo. Es ahí, en el extremo norte de la ruta, donde la última generación del año toma fuerza antes de lanzarse al sur. El sitio más célebre es el Parque Nacional Point Pelee , cerca del lago Erie. La forma del parque funciona como un embudo natural: las mariposas se concentran ahí entre finales de agosto y mediados de septiembre, antes de cruzar el lago, uno de los tramos más difíciles de toda la travesía. Otro punto conocido en la provincia de Ontario es el Parque Provincial Presqu’ile , a orillas del lago Ontario, donde las monarcas también se reúnen para emprender la bajada. Estados Unidos: el largo corredor Buena parte de la vida de la monarca transcurre en Estados Unidos, que funciona como el gran corredor donde se reproduce de ida y de vuelta. Las planicies del centro del país, sembradas de algodoncillo, son la cuna de las generaciones de verano que van empujando la migración hacia el norte. Entre los lugares que han apostado por devolverle su hábitat destaca el Refugio Nacional de Vida Silvestre Neal Smith , en el centro de Iowa. Ahí se han restaurado miles de hectáreas de la pradera de pastos altos que cubría originalmente la región, con sus algodoncillos y sus flores de néctar. De mediados de agosto a septiembre, el refugio sirve a la vez de guardería para la última generación de monarcas y de estación de paso para las que ya van rumbo a México. Estados Unidos tiene además su propia migración paralela. Las monarcas que viven al oeste de las Montañas Rocosas no bajan a México: pasan el invierno en la costa de California. Una de sus congregaciones más grandes se forma en el Bosque de Mariposas Monarca de Pismo State Beach , donde decenas de miles de ejemplares se cuelgan de los eucaliptos y cipreses para resguardarse del frío. Esta población del oeste representa  menos del 10 % de todas las monarcas de Norteamérica, pero ofrece un espectáculo tan sobrecogedor como el del centro de México. México: el destino final La gran mayoría de las monarcas, las que nacen al este de las Rocosas, terminan su viaje en los bosques templados de oyamel que se reparten entre Michoacán y el Estado de México. Llegan tras volar más de cuatro mil kilómetros y cubren los árboles con tal densidad que las ramas se doblan bajo su peso y el bosque entero parece respirar. Los primeros registros en México ocurren en septiembre, en estados del norte como Coahuila y Nuevo León. El arribo fuerte a Michoacán se da entre finales de octubre y principios de noviembre, justo cuando el país celebra el Día de Muertos . La coincidencia no pasó inadvertida para las comunidades de la región, que desde tiempos antiguos ven en estas mariposas el regreso de las almas de los difuntos. La Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca , Patrimonio Mundial de la Unesco, protege estos refugios de hibernación, donde se concentra cerca del 70% de toda la población. Cinco santuarios abren sus puertas al público durante la temporada. En Michoacán están El Rosario, en el municipio de Ocampo; Sierra Chincua, en Angangueo; y Senguio, en el municipio del mismo nombre. En el Estado de México se encuentran Piedra Herrada, en San Mateo Almomoloa, y El Capulín en Donato Guerra. El Rosario es el más visitado y el primero que abrió al público, en 1986. En todos ellos, guías locales de las comunidades ejidatarias te acompañan por senderos de oyamel, pino y cedro hasta el lugar exacto donde cuelgan los racimos de mariposas. Por qué la mariposa monarca pudo ser la mascota del Mundial Pocas criaturas resumen tan bien lo que un Mundial compartido pretende contar. La monarca no entiende de fronteras: nace en un país, madura en otro y descansa en un tercero. Para lograrlo, necesita que los tres cuiden el camino. Su historia es la de un esfuerzo de relevos donde nadie llega solo a la meta, y donde el algodoncillo de Iowa importa tanto como el oyamel de Michoacán o l os embudos de Point Pelee. A pesar de la oportunidad perdida, la mariposa monarca tiene el título honorario de ser la criatura que une a México, Estados Unidos y Canadá en su historia, y nos recuerda que a final de cuentas las fronteras son imaginarias. The post ¿Por qué la mariposa monarca también pudo ser la mascota del mundial? appeared first on México Desconocido .





Fuente: México Desconocido

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