Impacto global del conflicto
El conflicto bélico en Medio Oriente no solo amenaza el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz. También está generando una onda expansiva que impacta la cadena de suministro global, afectando la producción y distribución de fertilizantes, cruciales para la agricultura a nivel mundial.
La paralización del tránsito de buques petroleros en el estrecho de Ormuz, ubicado en el extremo norte de Irán, como consecuencia de la escalada de tensiones en Medio Oriente, está generando una crisis de suministro que trasciende el sector energético. La interrupción afecta no solo el flujo de crudo, sino también la disponibilidad de una amplia gama de productos, desde fármacos provenientes de la India y semiconductores y baterías de Asia, hasta derivados del petróleo indispensables para la fabricación de fertilizantes.
La producción de fertilizantes depende en gran medida de materias primas derivadas del petróleo, como el gas natural, utilizado en la síntesis de amoníaco, un componente fundamental de muchos fertilizantes nitrogenados. Las interrupciones en el suministro de petróleo y gas, aunadas al incremento en los precios de estos combustibles, se traducen directamente en un aumento en los costos de producción de fertilizantes, impactando a los agricultores y la seguridad alimentaria a nivel global.
Esta situación agrava la ya existente crisis en el mercado de fertilizantes, exacerbada por factores como las sanciones internacionales y las restricciones comerciales. El alza en los precios de los fertilizantes, sumado a otros desafíos que enfrenta el sector agrícola, como el cambio climático y la escasez de agua, plantea serias preocupaciones sobre la capacidad de producir alimentos suficientes para alimentar a una población mundial en constante crecimiento.



