Tragedia por contaminación radiactiva
Un grupo de recolectores de chatarra halló una misteriosa cápsula brillante en un centro médico abandonado sin imaginar su letalidad. Al abrirla, liberaron material radiactivo que contaminó a decenas de personas y esparció chatarra por gran parte del país.
El accidente ocurrió a finales de 1983, cuando una máquina de radioterapia en desuso que contenía cesio-137 fue desmantelada ilegalmente en Ciudad Juárez, Chihuahua. Un trabajador de la salud y chatarreros vendieron las piezas metálicas sin saber que portaban un peligro invisible, el cual comenzó a emitir radiación de manera silenciosa durante su traslado en camionetas hacia fundidoras locales.
La contaminación se extendió rápidamente cuando el material radiactivo fue mezclado con varillas de acero destinadas a la construcción, las cuales terminaron distribuidas en al menos dieciséis estados de la República Mexicana y parte de Estados Unidos. El hallazgo fortuito se dio gracias a los sensores de un laboratorio en Nuevo México que detectaron camiones con niveles anormales de radiación al cruzar la frontera.
Las consecuencias sanitarias y sociales marcaron a las familias involucradas y a la comunidad entera, evidenciando graves fallas en el control de materiales peligrosos. Aunque las autoridades implementaron operativos de recuperación y confinamiento de los metales afectados, el suceso dejó una profunda huella sobre los riesgos de la desatención industrial y el manejo de residuos radiactivos.



