El gobierno mexicano solicitó formalmente una explicación a la Organización de los Estados Americanos tras la desaparición de un retrato de Salvador Allende. La obra, instalada apenas el año pasado por consenso, fue retirada de las instalaciones sin previo aviso ni justificación oficial.
La representación mexicana ante la OEA ha expresado su profunda extrañeza por la remoción del retrato del ex presidente chileno, el cual fue colocado en 2023 como un gesto simbólico tras un acuerdo unánime de los estados miembros. Hasta el momento, la Secretaría General del organismo, encabezada por Luis Almagro, ha mantenido silencio sobre las razones técnicas o políticas detrás de esta decisión.
El retrato formaba parte de una serie de reconocimientos que buscan honrar la memoria histórica en la sede del organismo en Washington. La falta de comunicación oficial ha generado fricciones diplomáticas, ya que el retiro de la pieza contraviene el consenso alcanzado previamente por las naciones integrantes de la organización.
Fuentes diplomáticas señalan que México busca esclarecer si se trató de una decisión administrativa o de una medida con trasfondo ideológico. La administración mexicana insiste en que cualquier modificación a los espacios comunes de la sede debe ser notificada y justificada ante el Consejo Permanente, garantizando el respeto a los acuerdos multilaterales.



