Un pedacito de México en Turquía
En el corazón de Izmir, Turquía, late un pedazo de México. La 'Meksika Sokağı' (Calle México) es un testimonio de la sólida amistad entre ambas naciones, un lazo construido sobre historia compartida y valores comunes.
A pesar de la distancia geográfica de más de 11,800 kilómetros, México y Turquía mantienen una relación diplomática activa y profunda. Comparten valores esenciales como la importancia de la familia, la pasión por la gastronomía, un rico legado imperial y la transición hacia estados modernos y laicos. Esta afinidad se manifiesta en detalles cotidianos, desde el gusto por la carne al 'trompo' presente en los tacos al pastor y el döner turco, hasta una hospitalidad cálida y genuina.
La 'Meksika Sokağı', ubicada en el animado barrio de Alsancak en Izmir, es un vibrante centro de vida social, repleto de cafés y tiendas. Su nombre actual es un homenaje a la relación bilateral y tiene un origen histórico específico. Anteriormente conocida como calle 1386, fue rebautizada oficialmente como 'Meksika Sokağı' el 4 de noviembre de 2010 por el Ayuntamiento Metropolitano de Esmirna. Esta decisión fue tomada para conmemorar el Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana.
La inauguración de la calle fue un evento diplomático significativo, con la participación del entonces embajador de México en Turquía, Jaime García Amaral, y el alcalde de Esmirna, Aziz Kocaoğlu. Durante la ceremonia, se enfatizó que las relaciones entre México y Turquía se remontan a la época del Imperio Otomano, que en 1910 obsequió un reloj de estilo morisco, conocido como el 'Reloj Otomano', a la Ciudad de México para celebrar el centenario de su independencia. La 'Meksika Sokağı' es un símbolo tangible de esta amistad duradera.



