El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó los comicios brasileños como una elección amañada. Sus declaraciones profundizan la polarización política en la región, aunque omitió presentar pruebas que sustenten sus señalamientos.
El exmandatario estadounidense Donald Trump expresó este lunes sus dudas sobre la legitimidad de las elecciones presidenciales en Brasil, donde el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva resultó vencedor frente al actual gobernante, Jair Bolsonaro. A través de sus plataformas habituales, Trump sugirió que el proceso electoral estuvo viciado, repitiendo el patrón discursivo que utilizó en los comicios de su propio país en 2020.
Pese a la gravedad de las acusaciones sobre un posible fraude, el político republicano no presentó ningún tipo de argumento concreto o evidencia verificable que respaldara sus afirmaciones. Sus palabras se alinean con la postura de su aliado político en Brasil, Jair Bolsonaro, quien ha mantenido una retórica de desconfianza hacia el sistema de urnas electrónicas brasileño.
Analistas internacionales consideran que este tipo de declaraciones buscan mantener encendida la base de votantes conservadores en el continente, a pesar de que los organismos de observación electoral y numerosos líderes mundiales ya han reconocido formalmente la victoria de Lula da Silva en una contienda calificada como transparente.



