Giro diplomático inesperado
Un acercamiento impensable hace apenas unos meses se está gestando entre Venezuela y Estados Unidos. Con el petróleo venezolano en el centro de la ecuación, una invitación a Delcy Rodríguez y elogios públicos de Donald Trump sugieren un cambio radical en la relación bilateral.
La posibilidad de un encuentro entre altos funcionarios de Venezuela y Estados Unidos se vislumbra en el horizonte, marcando un punto de inflexión en las tensas relaciones que han caracterizado a ambos países durante años. En una entrevista reciente con la cadena NBC, Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, reveló haber recibido una invitación formal para viajar a Estados Unidos. La visita, según la funcionaria, se concretaría una vez que se logren avances significativos en la “cooperación” entre ambas naciones.
Este acercamiento se produce en un contexto global marcado por la crisis energética y la búsqueda de alternativas al petróleo ruso. La flexibilización de las sanciones impuestas a Venezuela, que limitaban su capacidad de exportar crudo, podría ser un incentivo clave para facilitar el diálogo. El mismo expresidente estadounidense, Donald Trump, contribuyó a alimentar las especulaciones sobre un posible deshielo, al calificar la relación con Venezuela como “extraordinaria” en sus redes sociales, un comentario que contrasta fuertemente con su retórica anterior.
Sin embargo, persisten interrogantes sobre la sostenibilidad y el alcance de este acercamiento. Factores como la situación política interna de Venezuela y las presiones de la oposición venezolana en el exilio podrían influir en el curso de las negociaciones. No obstante, la simple posibilidad de una reunión de alto nivel representa un cambio significativo y abre una ventana de oportunidad para una nueva era en las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos.



