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Los juegos del hambre: Compras Bazar Sur

El Compras Bazar Sur: Un recuerdo de los tianguis que desafiaron a los centros comerciales en la capital

Por Notichairo3 de abril de 2026
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Los juegos del hambre: Compras Bazar Sur

El Compras Bazar Sur ofrecía una alternativa popular a los centros comerciales tradicionales.

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Antes de la proliferación de los centros comerciales, existían los tianguis, vibrantes mercados callejeros llenos de color y oportunidades. Uno de los más recordados es el Compras Bazar Sur, un espacio itinerante que marcó una época y ofrecía una alternativa al consumo tradicional.

La Ciudad de México, rica en tradición y cultura, alberga un sinnúmero de tianguis, mercados sobre ruedas que definen la experiencia de compra para muchos capitalinos. Desde el náhuatl *tianquiztli*, que significa mercado, estos espacios ofrecen desde productos básicos hasta rarezas y antojitos, adaptándose a los distintos barrios y días de la semana. Sin embargo, para muchos, la memoria de los tianguis se remonta a un lugar en particular: el Compras Bazar Sur.



El Compras Bazar Sur, con su distintiva fachada de lámina amarilla y letras verdes, surgió como una respuesta informal a la aparición de los primeros centros comerciales en la década de los 70, como Plaza Universidad y Plaza Satélite. Su antecedente inmediato fue un mercado llamado Peritrece, ubicado cerca del Periférico Sur. Posteriormente, se trasladó a Tepepan, para eventualmente convertirse en un lote de compraventa de autos usados. El éxito del Compras Bazar Sur pavimentó el camino para la creación de otros bazares icónicos, como el de Pericoapa, un competidor directo de Galerías Coapa.



Visitar el Compras Bazar Sur, como muchos lo recuerdan, era una actividad imperdible de fin de semana. La peculiaridad de sus productos radicaba en su precio accesible, resultado de ser artículos piratas o importados de contrabando. Los puestos, meticulosamente identificados con números y letras de pasillo, ofrecían una amplia gama de productos: ropa de marca, antigüedades, artículos de piel, productos de belleza, tenis de baloncesto, juguetes, piercings, relojes, cuadros en 3D, y una extensa variedad de dulces que deleitaban a los más jóvenes.





Fuente: Chilango

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