Gestión Empresarial Familiar
En el núcleo de las empresas familiares, a menudo se olvida que los mayores desafíos no provienen del exterior, sino de las propias dinámicas internas. Factores como la impaciencia, el ego y la falta de comunicación pueden socavar los cimientos de la organización, poniendo en riesgo su continuidad.
Según un artículo publicado por Forbes México, la supervivencia de la empresa familiar se ve comprometida cuando el fundador ignora que los principales peligros residen en sus propias vulnerabilidades. Se tiende a focalizar la atención en el mercado, la competencia y la economía, pero las verdaderas filtraciones surgen de las flaquezas humanas, como la prisa, el orgullo, los silencios, la ignorancia deliberada, los resentimientos, la dependencia y la necesidad de control.
El informe destaca dos debilidades particularmente dañinas. La impaciencia se manifiesta en la urgencia por acelerar el desarrollo de los sucesores, avanzar sin planificación y obtener resultados prematuros. Esto conlleva a decisiones apresuradas, como ascensos prematuros, inversiones sin análisis exhaustivos y una atmósfera de ansiedad en la organización. Para contrarrestar este problema, se proponen medidas como la implementación de una estructura de gobierno con reuniones trimestrales del Consejo de Familia y el Consejo de Administración, así como comités mensuales. Además, se sugiere una sucesión gradual, que comprenda etapas de observación, copilotaje y dirección con indicadores claros.
Otra debilidad crítica es el ego, que se manifiesta en la creencia de que "nadie lo hace mejor que yo", el micromanejo paternalista y las reuniones centradas exclusivamente en el fundador. Esto inhibe el desarrollo de los mandos intermedios y confina la empresa a la visión de una sola persona. Los antídotos incluyen la incorporación de consejeros externos con influencia real, la evaluación anual 360 para evaluar la capacidad de escucha, delegación y coherencia, y la práctica de la "silla vacía" para recordar que la continuidad es más valiosa que cualquier individuo. Fomentar una narrativa de equipo, que priorice el "lo logramos" sobre el "yo hice", también es crucial.



