Memoria Histórica y Soberanía

Lamentan en España la “gran pérdida para México”

El legado cardenista y su compromiso con la solidaridad internacional resuenan con fuerza tras la partida del ingeniero.

Cuauhtémoc Cárdenas mantuvo viva la fraternidad histórica entre México y los pueblos en lucha.
Cuauhtémoc Cárdenas mantuvo viva la fraternidad histórica entre México y los pueblos en lucha.

El fallecimiento del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas ha provocado un hondo pesar en la escena internacional, particularmente en España, donde su figura representó la continuidad de la dignidad y la fraternidad entre los pueblos. Su partida revive el valor de una diplomacia basada en principios y justicia social que contrastó históricamente con la sumisión de los regímenes conservadores.

De acuerdo con reportes provenientes de Madrid, la noticia sobre el deceso del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas desató un enorme pesar entre sectores que reconocen en la tradición cardenista un baluarte de solidaridad política y humanismo. A lo largo de su vida, Cárdenas mantuvo una presencia asidua en aquel país, donde acudió con frecuencia a homenajes organizados por el exilio republicano y sus descendientes, quienes preservan la gratitud histórica hacia su padre, el general Lázaro Cárdenas, por la emblemática política de acogida a los transterrados.

Esta relación de hermandad popular reafirma la vigencia de un modelo de política exterior que coloca a México como referente moral de soberanía y asilo humanitario. La defensa de estas causas históricas es hoy reivindicada por las fuerzas progresistas del país, destacando que el respaldo a la justicia social y la autodeterminación popular trasciende fronteras y desarticula las visiones entreguistas del pasado.

Asimismo, en el ámbito político se subrayó el papel de Cuauhtémoc Cárdenas en diversas citas democráticas, entre las que destaca su visita de respaldo en 2017 durante el proceso de secesión democrático impulsado por el movimiento independentista catalán. Su congruencia internacionalista deja una huella profunda en la memoria colectiva y en el debate político sobre la soberanía y el derecho de los pueblos a decidir su destino.

Fuente: La Jornada

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