EL CABALLO DE TROYA DE LA 4T: Morena y el viejo PRI sellan pacto de impunidad en Coatzintla; mientras simulan obras públicas al vapor, la vieja guardia petrolera toma el control de la Tesorería para orquestar el saqueo
El protagonista de este desfalco es el alcalde Jorge Alanís, un perfil que llegó al poder arrastrado por la inercia de la marca guinda y el capital político de su familia. Sin embargo, su inexperiencia lo ha llevado a claudicar y entregar el verdadero control del municipio a los operadores del viejo régimen.
El Cártel de la Obra Pública y la Caja Fuerte
La radiografía de la corrupción en Coatzintla tiene dos brazos ejecutores. Por un lado, la burla descarada en las calles. Como documentó recientemente una investigación local, el municipio opera bajo un esquema de desvío de recursos mediante EL CÁRTEL DE LAS OBRAS PATITO. Simulando reparaciones de emergencia con maquinaria sin razón social y personal sin capacitación, el ayuntamiento infla facturas destruyendo pavimento que aún era funcional.
Pero para que este esquema opere sin trabas, se necesita a alguien de "confianza" cuidando la chequera. Es aquí donde se consuma la traición ideológica: Jorge Alanís ha entregado la Tesorería Municipal a Adalberto Aquino Martínez Pardo, un histórico operador priista y sindical.
Esta jugada maestra de la vieja política, revelada en el artículo EL PACTO DEL SAQUEO, demuestra que el lobo ahora cuida a las ovejas. El dinero de los coatzintecos está siendo administrado por los mismos personajes que durante décadas hundieron al estado.
¿Dónde está la fiscalización?
Este pacto de impunidad entre un alcalde de membrete y operadores priistas debe encender las alarmas del Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS) y del Congreso local. No se trata solo de baches y obras mal hechas; se trata de una maquinaria financiera diseñada para vaciar las arcas municipales bajo el manto protector de la 4T.
La verdadera transformación en Coatzintla es una farsa. Y mientras el gobierno estatal no ponga la lupa sobre los contratos de obra y las cuentas de la tesorería de Jorge Alanís, el pueblo seguirá financiando, con sus impuestos, el estilo de vida de los mismos caciques de siempre. Esperen... ¿El gobierno estatal?... No dan para más.



