Cada 28 de mes, la Ciudad de México se convierte en el epicentro de una de las expresiones de fe más grandes y estigmatizadas del país. Afuera de la Iglesia de San Hipólito, multitudes de devotos se congregan para celebrar al patrono de las causas difíciles.
Este día se celebra a San Judas Tadeo y, como es tradición cada 28 de mes, miles de creyentes se congregan a las afueras de la Iglesia de San Hipólito, ubicada en el corazón de la Ciudad de México. La festividad convoca a personas de distintas edades y estratos sociales, quienes acuden para agradecer favores recibidos o para encomendarse en momentos de adversidad.
A pesar de ser una de las devociones más populares y arraigadas en el Valle de México, también ha cargado históricamente con diversos estigmas sociales. Frecuentemente, la presencia de jóvenes y sectores marginados ha provocado que la fe hacia este santo sea relacionada de manera injusta con conductas delictivas, invisibilizando el profundo sentido religioso y comunitario que tiene para sus seguidores.
Autoridades locales implementan operativos viales y de seguridad en las inmediaciones del templo para salvaguardar a los asistentes, quienes portan imágenes, hábitos verdes y blancos, y arreglos florales. La celebración en San Hipólito reafirma la complejidad de la religiosidad popular en México, donde la fe se manifiesta con fervor en las calles a pesar de los prejuicios.



