Tradiciones y Evolución Familiar
La Navidad, un crisol de costumbres arraigadas, se transforma junto con las familias que la celebran. Jorge Durand observa cómo las tradiciones navideñas se repiten, se reinventan y se reconstruyen año tras año. Esta festividad, al igual que la familia, es un ente dinámico que evoluciona con el tiempo.
Para Jorge Durand, la Navidad es un espejo que refleja la idiosincrasia de cada hogar. Las tradiciones familiares, aunque enraizadas en el pasado, no son estáticas. Se adaptan, mutan y se reinterpretan con cada generación. Este proceso de transformación es intrínseco a la naturaleza misma de la familia, un organismo vivo que se modifica con el paso de los años.
Durand destaca la capacidad de adaptación de la Navidad. Las costumbres, transmitidas de padres a hijos, experimentan sutiles o drásticas variaciones, influenciadas por el contexto social, económico y cultural. Lo que permanece constante, según Durand, es el espíritu de unión y celebración que define la festividad.
En última instancia, la reflexión de Jorge Durand invita a contemplar la Navidad no como un dogma inmutable, sino como una expresión dinámica de los valores familiares. La festividad, en su constante evolución, refleja la capacidad de adaptación y resiliencia de la familia, un núcleo social en perpetuo cambio.



