Tensiones en Medio Oriente
Ante una clara desventaja militar frente a Estados Unidos e Israel, Irán estaría apostando por una estrategia de conflicto prolongado y de alto costo. Expertos señalan que esta táctica busca maximizar el daño y asegurar la supervivencia del régimen.
Las presuntas limitaciones en las capacidades militares de Irán, sumadas a la superioridad bélica de Estados Unidos e Israel, han llevado a Teherán a adoptar una estrategia no convencional, según diversos analistas de seguridad internacional. En lugar de un enfrentamiento directo, que se presume desventajoso, Irán estaría buscando prolongar y ampliar el conflicto a través de terceros actores y tácticas asimétricas.
Esta estrategia se basa en aumentar el costo del conflicto para sus adversarios, tanto en términos económicos como políticos y de vidas humanas. Se busca desgastar a EE.UU. e Israel, erosionando su apoyo interno y externo a través de ataques indirectos, ciberataques y el apoyo a grupos armados en la región. La meta no sería una victoria militar convencional, sino la supervivencia del régimen y la preservación de su influencia regional.
Expertos advierten que esta táctica de prolongación del conflicto implica un mayor riesgo de escalada y de errores de cálculo, lo que podría llevar a un enfrentamiento directo no deseado. La situación exige un monitoreo constante y una estrategia de contención que combine la disuasión militar con una diplomacia activa para evitar una mayor desestabilización en la región.



