Tras los comicios legislativos en Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu prometió formar un gobierno de derecha estable y fuerte. Desde la sede del Likud, el mandatario reafirmó su postura de excluir a los partidos árabes de cualquier futura coalición.
Con los resultados preliminares sobre la mesa, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se dirigió a sus simpatizantes en la sede del partido Likud para reivindicar el peso político de su bloque. Durante su discurso, el líder conservador agradeció el respaldo de sus socios de coalición y lanzó un llamado a la unidad de la mayoría sionista.
Uno de los ejes centrales de su mensaje fue su tajante rechazo a la posibilidad de que las agrupaciones políticas árabes tengan algún tipo de influencia o papel decisivo en la conformación de la próxima administración gubernamental. Netanyahu insistió en que su prioridad absoluta es consolidar una alianza exclusivamente de derecha que garantice la estabilidad del país.
Desde Tel Aviv, nuestra enviada especial Erika Olavarría reportó los pormenores de la jornada electoral y el ambiente que se vive en los cuarteles generales del Likud. Las negociaciones políticas apenas comienzan en un escenario legislativo sumamente competido.



