Salud mental en la mira
El temor y la incertidumbre generados por las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) están teniendo un costo devastador en la salud de las comunidades migrantes en México. Médicos de diversas especialidades han alzado la voz, alertando sobre una crisis silenciosa que supera incluso el impacto de la pandemia de COVID-19.
La preocupación de los profesionales de la salud se centra en el ciclo de miedo y terror que ejerce el ICE, afectando la salud mental y física de la población migrante y sus familias. Este ambiente de constante zozobra se traduce en un aumento de casos de ansiedad, depresión, estrés postraumático y otras enfermedades relacionadas con la salud mental, dificultando el acceso a servicios médicos y creando una barrera invisible para el bienestar integral.
Según los médicos, el temor a la deportación y la separación familiar impide que muchas personas busquen atención médica, incluso cuando sufren enfermedades graves. Esta situación se agrava por la falta de información clara y confiable sobre los derechos de los migrantes, lo que aumenta su vulnerabilidad ante las acciones del ICE. La situación se describe como una crisis humanitaria que requiere atención urgente.
La denuncia de los médicos busca visibilizar esta problemática y exigir un cambio en las políticas migratorias, priorizando el bienestar y la salud de las personas. Se insta a las autoridades a garantizar el acceso a servicios médicos sin importar el estatus migratorio, y a implementar programas de apoyo psicosocial para las comunidades afectadas. La salud de los migrantes, subrayan, es un derecho humano fundamental.



