Casa Real Británica
El príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, se encuentra nuevamente en el centro de la atención mediática tras entregar voluntariamente su licencia de armas de fuego a la policía de Londres. Este hecho se suma a un año marcado por la pérdida de títulos reales y el escrutinio público derivado de su vinculación con Jeffrey Epstein. La medida plantea interrogantes sobre el futuro del príncipe y su papel dentro de la familia real.
Andrés Mountbatten-Windsor, anteriormente conocido como príncipe Andrés, entregó su licencia para portar armas de fuego a la Policía Metropolitana de Londres el pasado 19 de noviembre. Agentes especializados en licencias de armas visitaron su residencia en Royal Lodge, Windsor, para concretar la entrega, según confirmaron fuentes policiales. Si bien la acción fue voluntaria, implica que Mountbatten-Windsor ya no podrá usar ni transportar armas de fuego sin la supervisión de un titular de licencia autorizado, restringiendo significativamente su participación en actividades como la caza.
Las autoridades no han especificado la razón detrás de la intervención, pero indicaron que las revisiones de licencias de armas en el Reino Unido pueden desencadenarse por cambios en las circunstancias personales del titular o por preocupaciones relativas a la seguridad pública. Este suceso se enmarca en un período turbulento para el hermano del rey, quien fue despojado de sus títulos reales y honores tras la controversia generada por su relación con el fallecido financiero Jeffrey Epstein y las acusaciones relacionadas.
Mountbatten-Windsor ha negado repetidamente cualquier conducta indebida, pero la acumulación de eventos ha erosionado su posición dentro de la familia real y limitado sus privilegios. Además, se espera que el ex príncipe se traslade a una propiedad más modesta en Norfolk, y la Policía Metropolitana ha establecido condiciones estrictas sobre el acceso y almacenamiento de armas en su actual domicilio.



