Metro CDMX: Dos realidades
El Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro presenta un marcado contraste: la renovación en algunas estaciones contrasta fuertemente con el deterioro evidente en otras. El abandono, que se extiende por más de una década, ha dejado una huella visible de filtraciones, salitre y daños estructurales que claman por atención.
A pesar de los esfuerzos por modernizar algunas estaciones del Metro de la Ciudad de México, impulsados en parte por la proximidad del Mundial de Fútbol, una realidad paralela persiste en otras estaciones. Durante más de diez años, la falta de mantenimiento ha provocado un deterioro progresivo, manifestado en filtraciones constantes que han generado la aparición de salitre en muros y techos. El desprendimiento de pintura y las manchas ocasionadas por escurrimientos son evidencia palpable del abandono que sufren estas instalaciones.
La problemática no se limita a un mero problema estético. Las filtraciones y la humedad constante representan un riesgo para la integridad de la infraestructura, pudiendo comprometer la seguridad de los usuarios a largo plazo. Aunque no se han especificado cuáles son las estaciones más afectadas, la situación general plantea interrogantes sobre la priorización de recursos y la planificación del mantenimiento preventivo en el STC Metro.
Ante esta disparidad, surge la necesidad de una revisión integral de las políticas de mantenimiento y asignación de recursos. Es crucial que se garantice una inversión equitativa en todas las estaciones, priorizando aquellas que presentan un mayor deterioro, con el fin de asegurar la seguridad y comodidad de los millones de usuarios que dependen diariamente de este vital medio de transporte.



